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Tantos te quiero junto a mí, tantos sólo te quiero conmigo; tantas cosas ocultas en un mentiroso “Te amo”.

goisoner asked: hola te acuerdas de mi angela? :D

makemestfu:

So relatable blog :)

makemestfu:

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¿Se te perdió la niña de caramelo, bebe?
Se quebró.

Algo en mí murió ese día, estaba caminando y vi una pareja feliz, tomados de la mano, mirándose el uno al otro con ojos cálidos, los brazos de cada uno eran un hogar para el otro, abrazados se sentían bien, juntos podían contra el mundo. Ellos tenían algo que no tendré.

Llevo años en el psicólogo, y tal vez un poco más de uno en el psiquiatra, recuerdo el primer día con mi psicóloga, todo era bonito, pensé que estaba ahí para recibir ayuda, para curarme, pero al final terminé sintiéndome  más enferma y rara de lo que era, y de lo que tal vez soy.

Debo agradecerle, o más bien la gente que me ‘quiere’, o mis padres, o ambos. Que me derivaran al psiquiatra, y que ahí me dieran todas esas pastillas que por unos momentos me distraen de lo que traigo conmigo. Me siento como una especie de máquina poco funcional, que no hace mucho y que todos quieren que esté ahí, que necesita muchas cosas, que debe mantenerse constantemente. Las pastillas son un tema, las primeras veces era increíble el efecto, me sentía bien, me gustaba tenerlas ahí. Ahora las odio, me hacen sentir incapaz de manejar mi vida por mi cuenta, necesito las drogas para poder vivir ‘tranquila’ -destacando que ya no sirven tanto como antes, a pesar de que cambian y cambian- Y simplemente no pueden darme cosas tan fuertes, porque apenas resiste mi estómago, y mi cuerpo, la gran cantidad de químicos que ingresan.

Sí, intenté suicidarme una vez con mis propias pastillas, pero terminé en el hospital -fracasos, fracasos, fracasos-. ‘No eres buena ni para morir’, agradezco de todas formas que no me enviaran al hospital psiquiátrico, es un lugar horrible, quieren enviarme ahí por los cortes también. 

Algo en mí se pudrió con todo esto de los médicos, pastillas, terapeutas, ‘amigos’, todo está mal. Bebí por primera vez con la necesidad de olvidar todo, y no sirvió de nada, no me divertí, vomité mucho, estuve mareada mucho tiempo, bláh, bláh, bláh.

Suelo oír que soy una cobarde, floja, o que me rindo rápido, por tener sólo quince años, pero siento que ya he vivido lo suficiente, la gente dice: ”Puedes ser feliz si quieres serlo.”; yo callo y preguntan: ”¿Quieres ser feliz?”. 

Y no, la verdad no quiero serlo, no quiero seguir luchando por serlo, las malditas decepciones me hartan, puede estar todo bien, puedo estar riendo, siendo realmente feliz, pero llega una crisis de pánico, un comentario feo o simplemente un pensamiento absurdo y todo se cae, siento como cada vez bajo más y más, ¿Y qué me espera después?. Gente diciendo que soy una cobarde que se rinde pronto.

Tengo quince años, sé que podría decidir por mi vida, aunque tienen razón en que soy cobarde, el miedo detiene la navaja que roza mi garganta. Hasta ahora sólo he podido dañar mi cuerpo.

Espero esto sirva un poco para algo, o sea, al menos formo ideas con esto, no sé si alguien lo lee, pero está bien.

Ayuda.
If I’m lost please don’t find me, if I jump let me sink - Celestica
Todos corrieron.

Era una noche extraña, había mucho humo en ese lugar, mucho ruido también. Yo estaba en una habitación oscura, pero la fiesta continuaba abajo. 

Claro, yo no estaba acostumbrada a algo así, cuando me quedaba despierta hasta a esas horas de la mañana, las cuatro y unos minutos, lloraba por mi asquerosa vida o cortaba alguna parte de mi cuerpo. Bueno, esta vez fue distinto, estaba en una fiesta… Sí, la persona más apartada de mi hogar, clase y probablemente de la misma fiesta; estaba ahí, pero esto, en realidad, no era algo bueno, de hecho fue horrible. Estaba en una habitación oscura, porque toda la gente y conmoción, la presión, el ruido y las luces parpadeantes colapsaron lo que quedaba de mi mente para ese entonces. El problema mayor fue que mis pastillas no estaban ahí para mí, estaban en esa casa, pero nadie podría encontrarlas, todos estaban ebrios o drogados.

Estaba entrando a ese mundo recurrente, y estaba sola, no conocía a nadie ahí más que al dueño de la casa, que estaba, probablemente, ahogándose en su borrachera, y nadie sabía que problemas tenía, y a que nivel podían llegar.

Una pareja subió y entró a la habitación, escuché que murmuraban cosas, hasta que se dieron cuenta de que estaba ahí, observando la luna, llena de lágrimas, temblando y torciendo mis manos. La mujer se asustó y se fue corriendo, el hombre se acercó a mí, intentó hablarme, pero no lo oía, sólo escuchaba un susurro, con ese tono de voz que intenta decirte que todo está bien, pero no entendía nada.

El tipo bajó, probablemente a buscar ayuda, yo me levanté y caminé tambaleándome al baño, no buscaba ayuda ni sentirme mejor, si no que una forma de torturarme más, estaba buscando algún objeto punzante o de filo. Comencé a escuchar gritos, creo que estaban buscándome, pero no me importó, encontré lo que buscaba, dos hojas que, probablemente, pertenecían a alguna máquina de afeitar.

Comencé a hacer mi trabajo, todo iba normal, hasta que la música comenzó a resonar en mi cabeza, escuchaba la diversión y los gritos de parejas, de gente divirtiéndose, y de gente buscándome. Todos esos ruidos, sumados a los de mi cabeza, me hacían ir más profundo en ese corte, fue el corte más especial de mi vida.

Llegó un momento donde comencé a sentirme aliviada, comencé a volver a mí misma, hasta que miré el piso lleno de sangre, miré mis manos, las hojas y mi brazo; había tanta sangre ahí que me dio asco, rechazo y mucho miedo. Intenté buscar ayuda, pero apenas abrí la puerta me desvanecí y caí. Sólo podía escuchar a la gente hablar, la música volvió a torturarme, veía borroso, y hablaba con los peluches, la escena se llenaba de gente que sólo quería saber que ocurría. De pronto escuché una voz segura y familiar:

- ¡Necesitamos una ambulancia, la chica de arriba está hablándole a los animales de peluche mientras se desangra!

Me sentí importante, comenzaron a brotar lágrimas de mis ojos, tenía mucha atención y nunca me había sentido así, sin embargo pronto dejó de gustarme, fueron unos segundos donde aprecié la atención, luego me dio vergüenza, me dio pena, me dio todo. Me odiaba.

Lo último que pude ver fue al hombre de la voz segura mirarme y decirme que algo saldría bien, no sé si me curarían o me moriría, lo segundo habría sido lo mejor para mí, pero bueno, me desmayé completamente y desaparecí de allí; desperté en una clínica lejana, él hombre de la voz segura no estaba, sólo mis padres con mirada preocupada y desesperada.

¿Qué pasó por mi cabeza? 

(via saca-tu-poto-po-hueon-oh)

He intentado muchas cosas

Nombraré algunas:

-Ser yo misma

-Ser otra

-Ser agresiva

-Reiniciar mi vida

-Ser víctima

-Fingir que nada me importaba

-Ser la que daña

-No hacer nada

Pero creo que la única vez dónde algo me resultó bien fue cuando me olvidé de quién era.